domingo, 17 de mayo de 2009

Mi localidad

Jaja, ese título me recordó los libros de mi primaria, de esos de la SEP que tiene temas como: "Mi Estado", "El Ecosistema", "El ciclo del agua", "Los pistaches no deben fallar". Me acuerdo que mi maestra de primero de primaria me daba miedo, estaba refea la doña (ayer mi bro me contó un chiste malo: "Era unda doña tan fea, pero tan fea, que cuando el diablo se iba a dormir dejaba la luz prendida". Dah!) , pero era requetebuena gente (tenía como unos 50 años, era morenaza y con cabellos casi color nieve. Se pintaba la boca de rojo carmesí. A veces cuando sonreía -qué cosa más fea de sonrisa- se le percibía un poco de labial en los dientes). Todos los chamacos se amarraban de brazos y piernas a las piernas de sus jefas pa' que no los dejaran ahí; chillaban a cántaros, moqueaban a cántaros, sus sopranos sollozos armonizaban el ambiente. Pero bueno, no iba a hablar sobre mi primer día de escuela. Y no, yo no chillé el primer día. En fín.

A lo que iba en este post es que, justo acabo de asomarme a la calle (sí, como doña metichota) a ver el "desfile" de mocositas para "reina de la capilla" (acontece que la colonia donde vivo parece más bien un pueblo: a unas tres cuadras está la capilla -ni a iglesia llega-, sólo han pavimentado una calle, el resto es empedrado, por las noches pasa un Don que vende camotes, a veces pasa una camioneta vendiendo leche bronca, y mis vecinos escuchan duranguense, arjona, alejandra guzmán, entre otras mierdas). Todavía ni abría la puerta cuando ya se oía la orquesta de claxons. La abrí y ya se divisaban los coches con globos de colores y el bulto sobre el techo del coche. Conforme se iban acercando se veía la jeta de felicidad de la primera chamaca, Viridiana creo que se llamaba. Vestido blanco y con una flor en la cabezota, atorada con su diadema... La tercera fue Karina, tengo pésima memoria pero no me olvidé por que sus mocositoamigos/hermanos/primos iban echándole porras a todö lo que daba su garganta; además, una de las chamacas que echaba porras hasta me señalaba con harta enjundía mientras gritaba "vota por Karina, vota por Karina", hasta se le desorbitaban los ojos. Su vestido rosa pastel, el coche también decorado con globos.
Luego pasó la cuarta, la quinta... ya la antepenúltima se acercaba muy lento: el coche se descompuso y los tíos, vecinos, amigos, compadres, etc., iban empujando el coche. El problema es que está un poco inclinada la calle que va a la capilla. Ya no me quedé a ver si llegó o no.


Tengo que decir que en esta tradición el fleco convexo y tieso es voluntariamente obligatorio.

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